domingo, mayo 05, 2013

Porque vivir es un instante...




 


Vueltas y revueltas, idas y venidas; los esfuerzos candorosos, las esperanzas subvertidas... Y sin embargo, la vida es un instante apabullante, clamoroso. Por eso, jamás muere lo encontrado por el azar de una mirada...


Quizá Tiene amor
por los pies perfectos,
por las palabras de verano,
las largas cabelleras
o la sombra de unos pechos
generosos.
 
Quizá es que Le tientan
jóvenes pupilas
o el aroma a olivo
de la sangre alborotada
y de los ríos
más profundos.
 
Quizá es que Ame
la clara inteligencia
de un cadáver exquisito,
la osadía apasionada
o la indiferencia
de la rabia…
 
Y sin embargo, yo…
yo devenía lluvia
tan sólo
adivinarLo,
y era la ansiedad como pie
en la cordillera,
trueno Su voz
sobre mis humedales.
 
Seguiré imaginando
el manantial relente
de una noche clausurada,
el céfiro besando
los trigales de Su pecho,
Sus dedos
en la lava,
inmisericordiosos
con las estrecheces
Infinitas,
volcán entre
pétalos de fuego.
 
Y beberé aún
las blancas aguas
amargas, perfumadas,
que acarician
mis labios doloridos
de tanto “Amor”
entre susurros.
 
Seguiré imaginando
alas de luz
batiendo libres,
más allá de un mástil 
elevado;
sábanas de brisa,
arcilla en mar abierto.
 
Anidaré por fin
en el enjambre
de luceros
que acunan Su figura,
Sus palabras.
 
Sara Elena@
 
PD: Las fotos son de Versalles y de Lima, y son mías@

6 comentarios:

Carlos Sotomayor dijo...

Sarita todo el tiempo esperando de nuevo que vos llegaras a este blog!!!! Te veo en otros lugares del espacio cibernetico pero nunca han sido asi como estas lindísimas palabras!!!!

Saludos de tu amigo.

Alicia María Abatilli dijo...

Sábanas de brisa fresca son tus poesías.
Gracias.
Un abrazo-

El inmenso mar de melancolía dijo...

¡Qué las trompetas de Jericó resuenen!. El sol de el esplendor por miles de años para festejar tu regreso. Mis lágrimas cristalizan el alma y si me preguntarás ¿por qué? no sabría decirte. Eres tan espontánea en la vida de los utópicos, de este ser llamado José, de este humano empedernido en las cosas del más allá, inmaculadas del espíritu, donde lo material, ni la soberbia lógica del pensamiento deja entrar. Allí estás, Linda. En la Casa de los Espíritus, (Isabel Allende). En ese rincón en el que llegó Barrabás y dándole Clara alojamiento, en ese corazón , donde permaneces.
¡Cuídate mucho, linda, que, Yo, José, te he buscado en el fondo del alma, porque como eres eterna, ya perteneces a la inmortalidad.

El inmenso mar de melancolía dijo...

Ese instante se llama: Agradecimiento de saber que un ser del tamaño de tu vida.

Anónimo dijo...

Caramba Chand!, Sarita que así te llaman, que me has hecho el día, guapa, con tu vuelta por estas páginas! Y mira que cosa más hermosa has escrito para deleite de quien la reciba!

Te sigo, siempre te sigo.

Anónimo dijo...

Bellísimas y reales palabras....