domingo, julio 04, 2010

Recuperando el ser...


"El amor es lo más grande del mundo" dice esta leyenda inscrita, pintada junto con un vivo corazón, en un muro de Andalucía... Y después de todo, de alejamientos, de ausencias, de dolores, de extrañamientos, de la famosísima saudade, ¿será posible recuperar el ser? Éste es un intento...

Barco
en un Mar
sin horas
y sin tiempo;
contornos de
viento y agua
que se funden
en profundo
oleaje milenario.
Cuerdas
invisibles
se resisten
al mandato
del cuerpo
enfebrecido
que salta
a cada
toque de
sus dedos...
Brisa callada
que humedece
la noche y
el insomnio,
inunda bocas,
pieles
y sentidos...
Las rosas
en verano,
silenciosas,
entre muslos
desbocados,
se cierran
por entero...@
Sara Elena.

PD: La foto es de un muro en Córdoba, y es mía@.

6 comentarios:

Carlos Sotomayor dijo...

chola los temas recurrentes rosas, besos, mar y olas, eres vos o es algun otro que te roba? Celosos nos ponemos los que te queremos!

DRIADA dijo...

Buena semana para ti. Esos versos, poquito a poco se van llenando de vida. Quiero verlos así con esa esperanza y dejando atras la tristeza y el silencio. Curiosa que soy ¿esas fotos de lugares españoles cómo en máquina de una mejicana? No tienes que contestar :)

El inmenso mar dijo...

Sarita; "Tus palabras me llenan de vida". Gracias, amiga.

ChAnd dijo...

Carlos, Driada, José... mil gracias por no perder la pista de estas palabras...

Driada querida, ya te cuento que España es un país que me encanta, al que viajo con cierta frecuencia -cuando se puede; no es tan fácil para mí- donde tengo vínculos amistosos intensos... en fin... Por eso las fotos.

Un beso a tod@s.

Félix Rodríguez dijo...

¿Cómo recuperar esas rosas que se cierran por entero?

Tal vez el imposible movimiento del mar que es el morir, nos acerque al jardín donde guardemos, no sólo la certeza del pasado, también la incertidumbre del presente.

Cuántas cosas, ¿verdad?

ChAnd dijo...

O tal vez recuperarlas al repasar el tiempo... con el retorno del agua... navegando sin rumbo...

Sí... ¡Cuántas cosas!