sábado, abril 25, 2009

En la espera...


Pues una de estas mañanas de tránsito en la Ciudad, rumbo a la Condesa, me vinieron más palabras... palabras en espera, Inshallah, de una nueva visita a España...


Te pensé un árbol en la vasta paradoja
del azar cercano.
Después de la tempestad -ya tú lo sabes-
vino la calma.

De lo que se quedó
no voy a contarte:
sólo –cualquier cosa-
pieles derramadas,
sonidos y palabras
desarmadas a la espera
de lunas galopantes
que nos hagan crecer con la marea
y recolocar el corazón hendido...

Sara Elena


PD: La foto es un sitio que espera ser revisitado, y es mía...

domingo, abril 19, 2009

Palabras... ¡ah las palabras!


Sigo con Ospina... y sigo hasta que me canse, pero sus palabras parecen no agotarme y, de algún modo, me remiten a otras muchas; entre ellas, a las mías.

Palabras

Aunque conozcas todas las palabras
las verás volver vírgenes
y algo nunca soñado dirá el azar con ellas.

Un sentido más dulce o más atroz, un día
tendrán en tus oídos esas voces.
Escucharás que nombran imprevistos jardines,
los nichos sucesivos de alguna gruta espléndida,
los nuevos y distintos hábitos de tu cuerpo.

Aún cabe en las palabras algo que no sabremos
previamente.
Los ecos y los símbolos de la hora inconcebible
en que la tierra nos reclame.
Las útimas acciones, los pensamientos últimos,
la irrupción de los ángeles.
William Ospina

Unas o otras, las palabras

Duermen las palabras
como las nubes bajan y descansan
al amanecer en los poblados grises.

Como las sirenas en la lluvia,
se derraman
vacías de aliento,
espectrales.

Unas u otras,
palabras ausentes
alivian de certezas,
y torrentes nos arrojan
al abismo.
Sara Elena.

PD: La foto es mía.

domingo, abril 12, 2009

De agua, soledad y labios que duermen...


El amor de los hijos del águila

En la punta de la flecha ya está, invisible, el corazón del pájaro.
En la hoja del remo ya está, invisible, el agua.
En torno del hocico del venado ya tiemblan, invisibles, las ondas del
estanque.
En mis labios ya están, invisibles, tus labios.

William Ospina

III

Se pierde entre esas aguas su soluble corazón, se acuesta, mira de reojo, sombra silente trémula, sola como el agua.


Sara Elena.

La foto es camino a Ponferrada, y es mía.

sábado, abril 04, 2009

Un poema


Estuve unos días en Cartagena, Colombia; durante mi estancia descubrí a un poeta extraordinario, lleno de fuerza, es piel sensible... Me tiene realmente extasiada; su nombre es William Ospina. De él comparto:
El Geólogo

Aquí hubo un mar hace un millón de años.
el hombre no lo sabe, más la piedra se acuerda.
Pártela: hay un cangrejo en sus entrañas,
todo de piedra ya, forma magnífica
que se negó a ser polvo.
Ante el peñasco y el guijarro, piensa
que acaso fueron seres dolorosos,
sangre y pulmones palpitantes.
Entre la ciega roca
y el trémolo extasiado de la salamandra
tan sólo hay tiempo.


La foto es mía, y es el mar en Cartagena ©.