sábado, enero 24, 2009

Respiro el dulce aliento...

Un día, un sólo día en Bangladesh... Por la tarde sigue el insólito sol de cada ocaso; ese sol que parece suspendido cuando el tremendo calor desciende y lentamente se retira esta luz deslumbrante, casi sobrenatural que no esconde nada: ni las miradas curiosas e insistentes de las mujeres, ni las discretamente masculinas, ni la extraña mezquita a la que, de algún modo, siempre es necesario llegar aunque yo me quede afuera.
Y así es la vivencia también. Cuando visito las horas contadas de tu piel me encuentro de nuevo al vórtice de una inmensa e interminable luz; y aún en la lejanía el resplandor de tus manos, de tus palabras, renueva mi alma, mi espíritu, mi mente... Cada vez parece ser el primer día de estos largos años en los que me enfrento a la inexpresable sensación de un corazón, el mío, suspendido, flotando para siempre...

Quizá sea por eso que este antiquísimo poema egipcio, que algunos atribuyen a Akhenatón y otros dan como anónimo, irremediablemente me lleva hasta ti...
Respiro el dulce aliento
que viene de tu boca,
contemplo tu belleza
día a día,
y puedo escuchar tu voz
en el soplo del viento norte.
Que mis huesos rejuvenezcan
por amor a ti,
dame tus manos,
las que sostienen
tu espíritu,
que yo lo reciba
y por él viva;
llámame por mi nombre
eternamente
y jamás lo perderé...

PD La foto es una tarde de ocaso en Bangladesh, y es mía©.

domingo, enero 04, 2009

Amor como se entienda...


Esta tarde estuve leyendo algunas cartas que mi Murshed o Maestro, Khan Bahadur Ahsanullah, escribió entre 1917 y 1921, alrededor de sus cuarenta y tantos años... cuando tenía importantes responsabilidades de vida y desarrollaba en pleno su misión y labor de servicio, pero cuando también estaba lleno, en su fuero interno, de preguntas y reflexiones, las que jamás cesó de plantearse, acerca del camino espiritual.
Comparto ahora la traducción libre al español de un fragmento de su Carta 12, dirigida a un amigo y fechada la noche del 14 de febrero de 1917, "enmedio del río". En esta selección no solamente me parece entender cuál puede ser uno de los sentidos de la meditación, Murakaba, solitaria sino, desde luego, la idea central del Sufismo que es el Amor, Mahabbat, como vía privilegiada si bien no única, para el conocimiento del Alma Suprema:


"¡Qué poder tan absoluto tiene el amor!, vence hasta al relámpago. Como una inmensa luz, el amor se extiende en todas partes. Dios en su misericordia ha concedido la posibilidad del amor a cada ser humano. El relámpago recae sobre los objetos, pero la acción de amor es diferente; incluso en el sueño, el amor hace girar al corazón humano y penetra como un poder invisible en cada poro de la piel. Nadie puede refrenar este poder independientemente de de lo que intente hacer en contra de él. Con el poder del relámpago en el cuerpo puede permanecer inmóvil, pero no con el amor en el corazón. El amor hace temblar al corazón humano y permite que las almas interactúen de una manera sobrenatural. (...) La presencia Divina sólo necesita un pensamiento tranquilo, una reflexión solitaria. Si uno puede pensar de todo corazón en el Amado, puede arribar a Él. El corazón humano es divino, y en su centro igualmente divino el Dios Benévolo aparece. Si el ser humano se ofrece suavemente, con amor y sin reservas a sus pies, Él al instante y con impaciencia se asienta en el corazón. Para lograr esto no se necesita dinero, trabajo, ni siquiera oración; sólo se requiere amor genuino."


Khan Bahadur Ahsanullah, 14 de febrero, 1917

PD: La foto es del río del Sundarban, en Bangladesh, y es mía.