sábado, septiembre 27, 2008

Me posee el otoño...

Es inevitable... me sigue el otoño... y me siguen las reflexiones, las conversaciones, las ausencias, las realidades... el darse cuenta, el decepcionarse. No es inocuo el otoño, más bien flota en el aire y me posee entera... Y a la manera de este poema de Rafael Alberti, me invade la tristeza.

RETORNOS DEL OTOÑO

Nos dicen: Sed alegres.
Que no escuchen los hombres rodar en vuestros cantos
ni el más leve ruido de una lágrima.
Está bien. Yo quisiera, diariamente lo quiero,
mas hay horas, hay días, hasta meses y años
en que se carga el alma de una justa tristeza
y por tantos motivos que luchan silenciosos
rompe a llorar, abiertas las llaves de los ríos.

Miro el otoño, escucho sus aguas melancólicas
de dobladas umbrías que pronto van a irse.
Me miro a mí, me escucho esta mañana
y perdido ese miedo
que me atenaza a veces hasta dejarme mudo,
me repito: Confiesa
grita valientemente que quisieras morirte.

Di también: Tienes frío.
Di también: Estás solo, aunque otros te acompañen.
¿Qué sería de ti si al cabo no volvieras?
Tus amigos, tu niña, tu mujer, todos esos
que parecen quererte de verdad, ¿qué dirían?

Sonreíd. Sed alegres. Cantad la vida nueva.
Pero yo sin vivirla, ¡cuántas veces la canto!
¡Cuántas veces animo ciegamente a los tristes,
diciéndoles: Sed fuertes, porque vuestra es el alba!

Perdonadme que hoy sienta pena y la diga.
No me culpéis. Ha sido
la vuelta del otoño.

sábado, septiembre 20, 2008

De la poesía insistente... y el otoño


Esta tarde, preámbulo de para mí la más hermosa estación del año, del otoño con ésa su luz como cansada y su persistente olor a tiempo viejo, a memorias, ha venido a mi mente de manera insistente un poema del espléndido artista -poeta, cineasta, crítico de música, mil cosas en su alma- Jomi García Ascot que comparto, y al que con todo respeto y ¡por supuesto! sin pretensiones, acompaño de uno mío -que comparación y altura no tiene cual ninguna-:
Un otoño en el aire

Desde todas las tardes
desde siempre,
esta tristeza antigua me llegaba.

Pero ¿quién conoce tan pronto
el sabor de la muerte?
¿Quién sabe de la fruta
que adentro lo acompaña?

Sólo queda un olor de hojas quemadas,
un otoño en el aire
un eco de manzana.

Sólo queda una brisa
una sombra en la sombra de la espalda.

Jomi García Ascot


Interminable...

Era el viento
un olvidado
vértice del agua,
luces desgranadas,
bullente claustro de
olores compartidos.

Era mañana
de pájaros
con vuelo envejecido
y herrumbre que
gotea sobre la tierra.

Era el ocre
de la canela,
era un octubre
y octubre
era el otoño.



Sara Elena
PD: La foto es un lánguido otoño en Bangladesh, y es mía ©.

lunes, septiembre 15, 2008

Volver... siempre volver...

Y sí... volver, siempre volver a lo que nos hace falta, a lo que alimenta el alma, el espíritu, el corazón, lo que quieran, como lo quieran llamar... Después de quince días vuelvo a la carga. No se por qué a veces, de tanto que hay por decir, se queda una sin palabras...
En fin, han sido quince días donde se han combinado ánimos, desánimos, amor y desamor, fuerza y debilidad de voluntad, enojos y contentos, encuentros, reencuentros, escenarios diversos de este país maravilloso y entristecedor que es el mío... cansancio, sorpresas, muuuchooo trabajo... más el que espera y presiona...

Sin embargo, no voy a contar nada hoy. Solamente quiero desde aquí, desde este modesto e ignoto espacio, enviar todos los cariños a mi querida amiga Conxa: Estoy segura de que la vida obra milagros: la llegada del pequeño tsunami a su vida es uno de ellos, nuestra preciada amistad a tanta, tanta distancia ha sido otro... Así se hará también milagro del tiempo y pensamiento modelados por su poderoso corazón; de la más noble medicina: el alma que se sobrepone; de la ciencia dura en lo que sabe; de los tenues hilos que unen y dotan de energía a quienes se aman; así se hará su sanación.
¡Estamos mi amiga! Mira nada más ese espléndido cielo que se abre aún habiendo lluvia... ésta lo hace aún más hermoso.
PD: La foto es en Hopelchén, Campeche, México, y es mía.